Un sistema, módulo por módulo.
Esto es lo que hace cada módulo hoy, no lo que hará. Donde algo todavía no está —facturación electrónica, nómina— lo decimos en el mismo párrafo: una limitación admitida de frente cuesta una venta; descubierta después cuesta un cliente.
Del pedido del cliente a la factura cobrada, con su consecutivo.
Pedidos, facturas y remisiones con numeración propia y consecutiva. La pregunta de mostrador —«¿quiere factura o solo remisión?»— está resuelta: la remisión no lleva IVA y usa su propia serie. Cobros parciales, anulación con devolución del stock y envío del documento por correo.
Lo que le pides a tus proveedores y lo que estás esperando.
Órdenes de compra con recepción parcial: pediste 200 y llegaron 120, y el sistema sigue recordando que faltan 80. Al recibir, la mercancía entra al almacén y recalcula el costo promedio. La factura del proveedor se genera desde la orden, sin volver a teclearla.
Existencias, costo promedio y un libro de movimientos que cuadra.
El stock nunca se edita a mano: se mueve con entradas y salidas que quedan en un libro que solo crece. Importación masiva desde tu Excel, variantes por talla o color, salidas con su remisión impresa y alerta cuando algo cae bajo su mínimo.
Órdenes de trabajo, control de calidad y trazabilidad completa.
Para plantas que trabajan por encargo: el cliente trae su material, se le corren procesos y se le devuelve con remisión. Inspección de calidad que bloquea el arranque, tiempos por proceso, entregas parciales, y cantidades conformes y no conformes en el papel que firma el cliente.
Cartera, gastos, tesorería, márgenes e IVA.
Cuentas por cobrar y por pagar con sus edades, gastos por categoría, varias cuentas de banco y caja con sus saldos, estado de resultados y reporte de IVA generado y descontable. El IVA no se cuenta como ingreso y la compra de inventario no se cuenta como gasto: son los dos errores que descuadran cualquier cierre.
Cómo va el negocio y qué necesita tu atención hoy.
Las cifras del mes con su variación contra el anterior —un número sin comparación no dice si está bien o mal— y una lista de lo accionable de todos los módulos en un solo sitio: facturas vencidas, stock bajo mínimo, entregas atrasadas, material esperando a calidad.
Todo lo de antes de que el cliente diga que sí.
Clientes, contactos, embudo de oportunidades y cotizaciones con su número y su documento para imprimir. Además agenda de seguimientos, metas por vendedor y los proyectos que salen de cada venta, con sus hitos y sus tareas. Cuando el cliente acepta una cotización, se convierte en un pedido — no en una factura de algo que todavía no has entregado.
Tu equipo, su asistencia y sus novedades.
Colaboradores con su información laboral y confidencial separada por permisos, turnos, marcación de entrada y salida con PIN en una tablet o con huella desde el celular, horas extra, ausencias e incapacidades. La nómina y el cumplimiento legal por país llegan después, con las reglas propias de cada uno.
El chat del equipo, con los documentos del sistema adentro.
Mensajería interna en tiempo real, con adjuntos y con algo que un chat común no puede hacer: pegar una cotización, una factura o una orden en el mensaje. «Revisa esto» deja de ser una búsqueda y pasa a ser un clic.
Reglas que vigilan por ti lo que nadie alcanza a revisar.
Avisos cuando un producto baja del mínimo, cuando una cotización está por vencerse, cuando un cliente lleva semanas sin contacto, cuando una tarea se pasó de fecha o cuando una meta está en riesgo. Se configuran sin saber de tecnología.
Preguntarle a tus datos en lugar de buscarlos.
Una capa sobre tu información real que responde en lenguaje normal. Solo lee —nunca escribe— y solo ve lo que tu usuario puede ver. Es un módulo adicional, no viene incluido en los planes base.